No dejes que el miedo maneje tu vida, manéjalo tú a él



Dentro de las emociones que más complican a las personas, sin importar la edad, está el miedo.

El miedo es una de las 6 emociones primarias o básicas del ser humano. Se ha vuelto muy popular en estos últimos meses debido a la pandemia. Las personas tienen miedo de contagiarse, de estar hospitalizada, de sufrir, de contagiar a otros y que a sus seres queridos les pase algo malo por “culpa” de ellos… Sin embargo, antes del covid había otras enfermedades que nos daban miedo también. En su tiempo fue el VIH y antes que él hubo otras. Entonces, ¿es nuevo para nosotros sentir miedo? Para nada, literalmente sentir miedo es tan antiguo como el ser humano mismo.


En un comienzo, el hombre sentía miedo de aquellas especies, situaciones o estímulos que pudieran poner en peligro su vida y, por lo tanto, provocar la extinción como raza. El miedo generaba la alerta para mantenerlo con vida.


Tenemos 3 cerebros: reptiliano, mamífero y neocórtex



El hombre evolucionó y también su cerebro. Aunque ese instinto de supervivencia quedó almacenado en la parte más primitiva de nuestro cerebro. Existen estudios en neurociencia que demuestran la evolución que nuestro sistema nervioso central (SNC) ha experimentado. Imagina la estructura de una palta solamente que, con una cáscara mucho más gruesa, así es, dicho muy simple y esquemático, nuestro cerebro. Entonces, la neurociencia ha mostrado que tenemos 3 cerebros funcionando en paralelo y encargados de funciones específicas cada uno. El más antiguo y primitivo llamado reptiliano, que sería el cuesco de la palta. Luego el cerebro mamífero encargado de las emociones (que estaría conformado por la palta misma que envuelve el cuesco) y finalmente el neocórtex (cáscara de la palta que es lo más externo, aunque es bastante más grueso en proporciones que la cáscara. Lo que quiero explicar es como va desde el centro hacia afuera su composición), que se encarga de la parte racional. Considerando todo esto, para mí el miedo es el puente o conexión entre el cerebro reptiliano (alerta) y el mamífero (emociones).


Entonces, ya sabemos que el miedo es una alerta que nos ayuda a mantenernos vivos. También conocemos que es una emoción, sin embargo, vivir permanentemente con miedo no es agradable. Sentir niveles muy altos de temor no solo es incómodo si no que para algunas personas es un sentimiento inhabilitante o paralizante.


Las personas reaccionan de muchas formas frente al miedo. Algunas pierden el control y gritan, otras se desmayan o se paralizan, otros enmudecen. Hay quienes corren escapando de aquello que les causa temor. Existen personas que cuando se ven enfrentadas al estímulo o situación que les provoca susto se enfrentan a él. Pero, si analizamos cada posibilidad mencionada, en realidad, solo tenemos 2 posibles formas de reaccionar ante el miedo: huimos o lo enfrentamos.


¿Huida o enfrentamiento?



Pero, cómo funciona este mecanismo del miedo, para qué nos sirve y qué podemos hacer con el para que vivamos de la mejor forma posible.


El miedo es un sentimiento, una sensación angustiosa producida ante un evento o situación ya sea real o imaginaria.


Que interesante es esta definición, porque la sensación de angustia que se genera en el pecho aumenta el malestar propio del miedo. Lograr identificar el proceso de síntomas que se gatillan en ti cuando algo te asusta, te ayudará a conocerte más (inteligencia emocional) pero también te posibilitará comenzar a racionalizar el origen de lo que sientes. Pregúntate ¿por qué me siento así?, ¿Qué lo causó? Si logras detectar el origen puedes trabajarlo y hacerte cargo.


Racionalizar es usar el neocórtex para entender lo que pasa en el cerebro mamífero



Lo segundo increíble es que nuestro cerebro “no diferencia” si la situación que percibe como amenazante es “real o imaginaria”. Es decir, que puede ser que te encuentres en la calle con un grupo de personas y quieran asaltarte (situación real para sentir miedo) o pienses que tu hijo o hija, que está disfrutando en una fiesta, puede accidentarse cuando venga de vuelta a casa (Pensamiento de algo que no ha ocurrido y quizás no suceda: evento imaginario) para que en nosotros se dispare el miedo y nos invadan las hormonas del estrés asociadas al peligro.


Nuestro cerebro detecta estímulos que interpreta como peligrosos y se gatilla en nuestro cuerpo la reacción fisiológica del miedo.


Franklin Roosevelt afirmaba que “la única cosa a la que debemos temer es al miedo mismo”. El mecanismo del miedo no pasa por el cedazo de la razón, por lo tanto, como todas las emociones no dependen de ella.


El miedo es irracional



Los seres humanos le temen a una gran cantidad de cosas. Hay personas que le tienen miedo a animales (palomas, gallinas, caballos, etc.), otras a insectos como las rañas o cucarachas. Hay quienes les temen a situaciones como hablar en público, etc. hay personas que sienten pánico a lugares abiertos o cerrados, a las escaleras mecánicas, o a los botones. Sin embargo, para avanzar en la comprensión de lo que nos sucede, se ha clarificado que existen 5 miedos reconocidos como básicos en el ser humano:


1. El miedo a la muerte

2. Miedo a la perdida de autonomía (inmovilizados, paralizados, restringidos, sometidos, atrapados, encarcelados o controlados por circunstancias que están fuera de nuestro control.)

3. A la soledad (abandono, rechazo, desprecio)

4. A la mutilación de alguna parte del cuerpo

5. A los daños al ego como la humillación o la vergüenza



Todos ellos, de una manera u otra el cerebro humano lo interpreta como la muerte total o fragmentada de nuestro ser o de una parte de él. El miedo entonces se transforma en un mecanismo defensa para evitar lo que no queremos que nos pase. Lamentablemente al adelantarnos, de manera imaginaria, a lo que podría suceder, sufrimos como si existiera la situación. Tratamos de controlar esto para no sentirnos así. No obstante, no podemos controlar lo que no existe porque aún no ha pasado o no es real y viene la ansiedad.


Entonces, si el miedo nos mantiene vivos ¿por qué se ha vuelto un problema o cuándo se transforma en uno?


Cuando el miedo agobia y detiene nuestra rutina


¿Qué hacer con el miedo?



1. Identifica lo que le pasa a tu cuerpo: aceleración del ritmo cardíaco, sudoración, temblores, dolor de estómago, pecho, cabeza, etc.


2. Actúa rápido y respira conscientemente: respirar lento y profundo cuando notamos que el corazón se nos acelera y sudamos más de lo habitual, permitirá romper la cadena del miedo y evitar que se genere un ataque de ansiedad o pánico.


3. Analiza y racionaliza: identifica lo que origina el miedo. Lograrás que el miedo no te abrume ni se potencie con las hormonas del estrés.


4. Dejar de huir y enfrentar: cuando logras identificar qué es lo que te causa el miedo (recuerda los 5 tipos básicos) podrás iniciar un trabajo terapéutico para dejar de huir y sentir que el miedo te gana y paraliza y comenzar a hacerle frente. Esto te empoderará y sentirás que tienes nuevamente el control. Sentir que tienes el control es parte del cerebro reptiliano, lo que está en nuestro centro, y eso nos equilibra, calma y da valor.


5. Aprende: El miedo te da experiencias de las cuales puedes aprender. Esto permite vivir la vida siendo felices. Dejas de acumular experiencias negativas porque es lo que te tocó vivir, ya que ahora tienen un sentido, permiten aprender y no para pasarlo mal y nada más.



Así es que vamos a darle la vuelta a la rueda del miedo para que sea una herramienta de ayuda y alerta sin que te impida ser feliz.


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