MECANISMOS DE DEFENSA: LAS ARMADURAS DE LA MENTE



¿Te ha pasado que ante hechos difíciles te encuentras negándolos o dando extrañas razones para explicar lo sucedido? Y no hablo de mentir, cambiar u omitir la realidad con intención.

¿Te ha sucedido que ante algo que tienes que hacer lo dejas de lado haciendo otras tareas, incluso menos necesarias o importantes, para no enfrentar algo que debes hacer pero que te cuesta?


Lo que describo en las dos situaciones anteriores son lo que Freud llamaba “Mecanismos de Defensa” y hoy quiero que los conozcas para que puedas identificar en ti cual o cuales utilizas como una manera de conocerte mejor y puedas avanzar en tu proceso de crecimiento personal, ya que los mecanismos de defensa no siempre son lo mejor ni lo más productivo para nosotros.


Estos son estrategias psicológicas inconscientes que hemos encontrado para enfrentar la realidad que nos toca vivir de la mejor manera posible y por, sobre todo, para que la imagen que tenemos de nosotros mismos se mantenga íntegra. Dicho de otra manera, son modos que encuentra nuestra mente inconsciente que nos permiten enfrentar las dificultades y seguir manteniendo la mejor percepción de nosotros mismos.


Todos usamos mecanismos de defensa para salvar momentos difíciles, pero también para relacionarnos a diario con los demás, lo que sucede es que no somos conscientes de que los usamos y que están ahí, como una carta bajo la manga del mago para salvar un momento.



La carta del mago bajo la manga


¿Para qué usamos los mecanismos de defensa?


Para negar, evitar o deformar lo que nos causa o provoca ansiedad, es decir, son estrategias para controlar la ansiedad y la angustia que nos provoca ver la realidad directamente o para que no nos afecte tanto. Pero, además, que salgamos de la situación sintiéndonos lo más dignos y lo mejor posible con nosotros mismos. Sin embargo, no son siempre la mejor manera de enfrentar los conflictos que enfrentamos.


En las sesiones psicoterapéuticas, yo les explico a mis pacientes que cualquier característica o mecanismo de defensa que tengamos, en el momento actual, que nos esté molestando o entorpeciendo en vez de aportar o ayudar, es momento de hacerse cargo y cambiarlo. Pero que, si no le molesta, de manera personal, entonces, aún sirve. Esto quiero dejarlo muy claro, ya que, si una persona decide sacar, por completo, un mecanismo de defensa que aún necesita dejará expuesta a su mente o psiquis a las situaciones diarias que inconscientemente califica como agresivas o dañinas y no sabrá qué hacer, tornándolo vulnerable y provocándole un problema mayor que el mismo mecanismo de defensa como trastornos de ansiedad, pánico, somatizaciones e incluso trastornos mentales.





Los mecanismos de defensa (MD) actúan neutralizando nuestros pensamientos o emociones que producen ansiedad, depresión o una herida en la auto-estima si llegan a nuestra consciencia. En pocas palabras, son muy útiles y no se les debe demonizar en lo absoluto, ya que nos permiten estar lo mejor posible. Obviamente, es mejor no tenerlos. No obstante, esto debe ocurrir como parte de un proceso psicoterapéutico en el cual se entienda el origen y se sustituya por otra acción, de manera que logremos responder positivamente a los estresores y situaciones ansiolíticas.


Vamos a revisar los principales mecanismos de defensa (MD). Si al leerlos te sientes identificado con alguno, te invito a que puedas tenerlo en mente o anotarlo, es un gran avance en el autoconocimiento.


Mecanismos de defensa


1. Represión: es la manera en que la mente o psiquis se protege borrando algunos eventos o pensamientos que serían muy dolorosos experimentar conscientemente.


Muchas personas han bloqueado eventos de la niñez por ser traumáticos y no logran recuperarlos ya que han usado sin saber este MD.


2. Negación: es cuando se bloquea o no se reconoce alguna situación para que no sea parte de su consciencia. Sobre todo, se ve con más frecuencia en temas relacionados con la muerte y enfermedades y experiencias dolorosas.


Por ejemplo, si alguien fuma 30 cigarros diarios y sabe que está enfermo y que en su familia han fallecido de cáncer inconscientemente negará que fuma mucho argumentando que es un fumador esporádico o social. Negando estos efectos nocivos del tabaco, puede tolerar mejor su hábito, naturalizándolo.



3. Desplazamiento: es darle una dirección diferente a lo que queremos hacer ante una situación difícil.


Por ejemplo: Si sentimos mucha rabia o frustración con el jefe le damos un golpe al mueble porque no podemos golpearlo a él, aunque queramos, porque no es correcto y nos despedirían. Entonces desplazamos la rabia hacia otro objetivo, el escritorio.


Otro ejemplo es que cuando discutimos con la pareja y quedamos muy enojados y nos desquitamos con el primero que se atraviese en el camino, es decir, desplazamos nuestra rabia hacia otra persona u objeto.


4. Sublimación: es parecida a la anterior, pero mucho más recomendable, ya que el impulso se canaliza o lleva hacia una forma constructiva y socialmente más aceptada, como una actividad artística, física o algo más intelectual.


Por ejemplo, alguien muy ambicioso podría crear una carrera de negocios.



5. Proyección: se trata de atribuir o ver en otros los pensamientos, sentimientos o motivaciones propias.


Por ejemplo, cuando un joven odia a un compañero de curso y como eso no es aceptable, entonces piensa que es el otro que le odia a él. Las proyecciones más comunes pueden ser comportamientos agresivos que provocan un sentimiento de culpa y fantasías o pensamientos sexuales socialmente no aceptados.


6. Regresión: es retroceder en situaciones o hábitos generando una involución en el desarrollo de ese tema.


Es algo que les sucede mucho a los niños pequeños cuando nace un hermanito, vuelven a hacer pataletas o a no controlar esfínteres cuando era una etapa superada.



7. Formación reactiva: lo que se siente (impulso) se reprime, controlándolo exageradamente de tal manera que se llega a cambiar o convertir en lo opuesto.


Por ejemplo, cuando una pareja experimenta infidelidad, el integrante que la sufre llega a decir que no le duele si no que lo comprende y busca no discutir cuando realmente está muy dolido.


8. Racionalización: se cambia una razón real pero no aceptable mentalmente por otra que es lógica y aceptable como medio para minimizar los sentimientos de inferioridad, ansiedad o culpa. Es decir, se crea y comenta una razón o perspectiva diferente a que lo realmente sucede.


Ejemplo, si una persona tiene una serie de relaciones que han durado poco y en la última la pareja le dice que la deja porque lo ahoga y no le deja respirar producto de sus inseguridades, esa persona en vez de reconocer que tiene esa dificultad pensará que él tampoco era el apropiado porque era débil y no la amaba.



9. Compensación: se reemplaza algún defecto o falla que generan sentimientos de inferioridad o menoscabo, habitualmente de la infancia.


Por ejemplo, alguien muy tímido en la infancia puede trabajar en un cargo de ayuda a otros enfermero, trabajador social, psicólogo, etc.


10. Evasión: alejarse de aquello que nos provoca dolor y ansiedad porque no nos sentimos capaces.


Ejemplo, procrastinación cuando te pones a ordenar tu escritorio para no encontrarte con un colega que tuviste un desacuerdo en la reunión de la mañana.


Entonces ya sabemos que cuando nos sentimos amenazados psicológicamente hablando y dudamos de nuestras propias capacidades aparecen en acción nuestros mecanismos de defensa que nos ayudarán a manejar el estrés, ansiedad o angustia que la situación provoca.




En el trabajo y pareja es cuando más se usan

los mecanismos de defensa



Se sabe que los MD los usamos en cualquier situación de nuestra vida, sin embargo, en el área laboral y de pareja es cuando más aparecen puesto que general grandes cantidades de estrés y queremos dar lo mejor de nosotros.


Entonces, podemos comenzar por tomar la iniciativa y analizar nuestra conducta para ver que MC usamos y lograr cambiarlos si así lo deseamos.



¿Qué hacer con los mecanismos de defensa?



1. El espejo. Vamos a mirarnos en nuestras conductas y respuestas para lograr identificar si hay algo de lo que les comenté que ustedes hagan. Recuerden que todos tenemos MD y que nos ayudan, Lo importante es sentir que estamos listos para dar un paso más por ser mejores.



2. Preguntando. Pregúntale a alguien de confianza, en el trabajo o familia, sobre tus conductas, probablemente al leer este artículo ya ha sonado en tu mente la campanita de alerta sobre algo que haces, entonces, ve y pregunta para confirmarlo, es lo mejor para salir de dudas.


3. Buscando ayuda profesional. Si sientes que solo(a) puedes cambiar de proceder es buenísimo que lo intentes, sin embargo, no olvides que los MD están ahí para protegerte por lo que es recomendable que en un proceso de terapia identifiques el origen de esa conducta defensiva ya que mientras más temprana se adquiere en la vida (infancia temprana) más fuerte será el MD y por lo tanto mayor la negación de la realidad y más fuerte el impacto si lo sacas sin estar listo.



Por último, quiero felicitarte si has decido moverte y actuar para avanzar en tu proceso, ya que cada día es una posibilidad de ser más felices y aumentar tu seguridad personal y auto-estima.

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