Me carga mi cuerpo

Aceptarnos tal cual somos es un tema muy difícil de enfrentar especialmente para nosotras, las mujeres. Si antes ya era complejo aceptar las imperfecciones de nuestro cuerpo, debido a los estereotipos publicitarios, hoy, gracias a la tecnología y las redes sociales nuestra imagen es un elemento muy expuesto.


Estamos bombardeadas de imágenes de bellas y perfectas mujeres que aparecen en las pantallas. De todas las edades: niñas, jóvenes, adultas y maduras, todas ellas lindas, sonrisas blancas y naturales, caras lisas, sin manchas ni arrugas, cuerpos delgados, estilizados y flexibles. Y entonces, nos miramos en el espejo y nos vemos tan alejadas de esas caras y cuerpos perfectos que, sin darnos cuenta, nuestra autoestima baja y baja, al sentir que es imposible estar a su altura.



Trabajando duro todo el día, cuidando del hogar, los hijos y el marido, a penas si tenemos tiempo de descansar, menos de esculpir nuestro cuerpo, comer sanamente y descansar las horas necesarias para que nuestra piel luzca de película. Jamás podrías sentirte tan plena como la mujer de la fotografía.


Como si todo eso fuese poco, tenemos una pareja que nos dice “amorosamente” gorda, chanchi, negra, mona, etc. ¿Te has puesto a pensar el poder que tienen las palabras en nuestra psiquis? Cada vez que escuchas gordita o cualquiera de esas expresiones de “cariño” tu mente graba a fuego una condición y la vuelve esencia. Ya no es algo que puedes cambiar, así eres y si eres te constituye y si te constituye es inmutable. Entonces, no nos vemos perfectas como en las películas y además nos llaman de ese modo.

Agrégale a lo anterior, que tu madre y/o padre tampoco fueron de película. Tuvieron pocos y malos recursos para ser buenos padres y de algún modo te maltrataron, con consciencia o sin ella. Te decían que no te querían, que quizás no eras tan buena como, te comparaban con alguien que sí cumplía los parámetros deseables de ellos y tú no estabas a esa altura. Creciste sintiendo que nunca fuiste lo suficientemente buena, o escuchaste que tú no eras agradecida por lo que te dieron y que entonces debes “pagar” de alguna manera la suerte de haber tenido o haber tenido… y si no lo haces estás en falta y te devoras la culpa. Quizás creciste escuchando que eres gorda y que no deberías comer tanto, o que entres la guata o que lo que hiciste está bien, pero podría ser mejor… Quizás sufriste el abandono y la negación del cariño. Esas y tantas expresiones y experiencias que sin darte cuenta atentaron en contra de tu autoestima. Entonces, hoy somos adultas culposas, con muchos miedos e inseguridades y que producto de lo anterior, nos comemos la ansiedad, las penas y los dolores, buscando satisfacción. Que ante eventos estresantes nos desestabilizan más de lo que debieran porque la base de quienes somos está débil, pues ha sido mermada por las termitas de la autoestima.

Desde mi experiencia como psicóloga clínica, desde mi saber transpersonal y holístico quiero comentarte que cada experiencia que hemos tenido en la vida es una posibilidad de crecer, mejorar y evolucionar. Lamentablemente, desde la cultura occidental, se nos ha inculcado que es solo cuestión de buena o mala suerte y que debemos aguantar la racha negativa hasta que pase.


Amiga, no es así, no pasará, no es suerte, no es casualidad. Todo en esta vida es causal, es decir, es para algo. Cada imagen, cada palabra y experiencia que está en tu mente, consciente o no, te ha llevado a ser lo que hoy eres, a leer este artículo y mostrarte que está en tus manos dejar de seguir pasándolo mal, creyendo que solo eres una víctima de las circunstancias y que nada puedes hacer además de sufrir.


Conozco a una mujer increíble, la modelo de la fotografía. Ella es Carolina, como todas, tiene su historia y mírala ahí, gozando de la vida, de su ser, de su existencia y de la belleza. Pintando su vida de color. Sí, todas somos bellas, todas tenemos belleza en nosotras. ¡Todas!


Los cánones de belleza han variado durante la historia, pero como dice Carolina, cuerpo es cuerpo. Mírate, acéptate, quiérete, lúcete. Todas tenemos belleza en nosotras, pero al sentir que no es así apagas la luz que puede brillar en ti, en tus ojos en tu cabello, en tu piel.


Tus manos cuidan a otros, parte por cuidarte a ti.

Tus palabras les dan ánimo y cariño a otros, dedícate palabras con dulzura.

Tu mirada refleja amor, que seas tú a la primera que mires con amor.


Cada acto, palabra y sentimiento amoroso hacia ti misma irá reforzando las bases, reconstruyéndola, reforzándola hasta que seas esa nueva mujer que goza de la vida porque goza de estar consigo misma y con su cuerpo.


El amor es luz, así que, si inicias el camino para amarte, brillarás e inspirarás a otras mujeres a hacerlo, tal como Carolina lo hace en sus fotografías. Pinta tu cuerpo, tus actos, tus pensamientos y palabras de amor hacia ti, ámate profundamente porque eres merecedora de todo el amor. Si no sabes cómo, puedo acompañarte en ese camino, contáctame. Si mis palabras te inspiran a cambiar tu vida, házmelo saber, coméntalo, así puedes inspirar a otras mujeres que al igual que tú solo necesitaban ese pequeño impulso para iniciar el camino de la felicidad y bienestar.


Actualmente, estando en cuarentena por la pandemia del covid-19, las actividades se han restringido y los traumas que habíamos logrado esquivar con cierta habilidad, hoy nos golpean la cara y nos hacen comer aún más. Estamos comiendo por ansiedad y creemos que es el confinamiento. Debido a la imposibilidad de salir y evadir nuestros monstruos estamos buscando nuevas formas de no hacernos cargo, y sin saber por qué nos sentimos mal. Ahora es cuando, atrévete!

Un abrazo

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