El poder de tu mente



Mucho se ha dicho del poder de la mente. Se habla que las palabras crean realidad o que los pensamientos pueden traer hacia ti aquello que está en tu mente.


Se dice que hay maneras de crear la realidad que quieres. Pero, realmente, ¿qué tan consciente eres de ese poder que hay en ti? O incluso, ¿es cierto que existe ese poder de la mente?


Veamos…


Las investigaciones han demostrado que nuestra realidad está hecha de energía en diferentes estado o tipos. Energía química en los alimentos, energía cinética en nuestros movimientos, energía eléctrica y química en nuestras sinapsis, en los mares energía mareomotriz, energía eólica en el viento, etc.



Está comprobado que los pensamientos ocurren mediante actos sinápticos, la sinapsis es un acto energético, por lo tanto, los pensamientos son energía. Entonces, si la Energía no se crea ni se destruye, solo se transforma dijo el francés Antoine-Laurent Lavoisier (1743-1794), creando lo que sería la primera ley de la termo dinámica, nuestros pensamientos son energía. ¿Cuánta consciencia pones en tus pensamientos?, te lo pregunto porque ocurren de igual modo, le pongas atención o no.


Hay una investigación, hecha por los científicos del Instituto del Comportamiento del Cerebro Mortimer B. Zuckerman, de Columbia que llegaron a varias conclusiones muy interesantes. Una de ellas es que el cerebro transforma la información inconsciente en pensamiento consciente, lo que hace que sintamos que tomamos decisiones como si fuesen conscientes pero gran parte del procese de decisión fue realizado en “piloto automático”, es decir, inconscientemente.



Otra conclusión que obtuvieron es que la gran mayoría de los pensamientos que circulan en nuestro cerebro ocurren por debajo del radar de conciencia, lo que significa que a pesar de que nuestro cerebro los está procesando, no somos conscientes".


¿Qué ta conscientes eres? Para saberlo, te propongo contestar, lo más honestamente posible a las siguientes preguntas: 1. ¿Caminas por la calle, en modo automático, sin darte cuenta de cómo divaga tu pensamiento?


2. ¿Cuándo comes lo haces viendo la TV, celular o frete al computador, sin darte cuenta de lo que comes o de la cantidad que comes?


3. ¿Mientras te bañas, estas poniendo atención a lo que haces o tu pensamiento está volando nuevamente?


Si las respuestas fueron 100% sí, puedes comenzar a darte cuenta que tu mente, activa y volátil anda por lugares que ni te imaginas. La gran conclusión es que “estás derrochando energía” y no tienes conciencia de ello.




Pero ¿qué es la conciencia? Es un estado mental que permite darnos cuenta de los acontecimientos y de nuestro estado físico, mental y emocional. Es nuestro cable a tierra, dicho de un modo muy coloquial.


¿Eres consciente del modo en que manejas? Y con ello no quiero decir, del mecanismo de conducción (pedales, etc.), si no que como es la manera en que manejas, tu expresión facial es de relajo o no te has dado cuenta. ¿eres agresivo al volante o tu conducta y emociones son a la defensiva? Si no conduces, piensa en este otro ejemplo. Cuando caminas por la calle para realizar una compra, ¿caminas percibiendo tu entorno, temperatura, olores o andas con un ojo en el celular y el otro en el camino?, ¿eliges el camino o lo recorres de la misma manera, por la misma vereda y cruzas en las mismas partes cada vez?



Al parecer, somos muy poco conscientes de lo que pensamos y actuamos en automático gran parte del día. Podrías preguntare ¿qué tiene de malo?, la verdad es que esto tiene fortalezas y debilidades. Por un lado, la fortaleza está en el ahorro de energía que nuestro cerebro hace sistematizando y trabajando en modo incógnito. El inconvenientes está en que ejercitamos poco nuestro cerebro y ya sabemos que lo que no se usa se atrofia.


Yo soy de la idea que debemos ser estratégicos en esta vida. No me refiero a solo ser seres transaccionales, no. Lo que quiero decir es que debemos de pensar lo que queremos, trazarnos planes a corto, mediano y largo plazo y actuar en consecuencia.


Para ello, debemos estar más consciente, más despiertos, menos en automático para poder ver las señales que ocurren a nuestro alrededor. Alguno leyó el libro ¿quién se ha robado mi queso? Es la historia de 2 ratones y 2 hombrecillos que salían a diario a buscar queso. Un día se dieron cuenta que en el lugar que habitualmente estaba ya no quedaba. Los ratones salieron rápidamente a buscar en otro sector del laberinto donde vivían. De los hombrecillos 1 se atrevió a buscar y el otro no pudo y se quedó lamentando.



Así, de la misma manera transita nuestra vida. Nos levantamos a la misma hora, algunos pueden salir a trabajar otros tele-trabajan, almorzamos habitualmente las mismas comidas, cenamos, vemos algo de tv y nos dormimos hasta el otro día en que hacemos lo mismo. La pandemia y el confinamiento han agudizado más esta condición. Pero, no todos los días son iguales aunque lo parezcan.


Las personas nos afectamos con los sucesos de manera positiva o negativa. Las emociones fluyen y los pensamientos se acumulan. Hasta que un día amanecemos sintiéndonos mal o discutimos con la pareja, sintiendo que, de un día para otro, la relación está mal. Lamentablemente, al igual que los personajes de la historia, no nos dimos cuenta de que, día a día, disminuía la cantidad de queso hasta que una mañana ya no hubo. No vimos las señales ...


Vivimos muy inconscientemente, desperdiciando la energía de nuestros pensamientos. Podemos crear la realidad que tanto deseamos. Para ello, hay formas en las cuales se ha determinado que funciona. El mecanismo es el siguiente:


coherencia + persistencia+ confianza




Desear intensamente lo que deseamos es la base para que las cosas sucedan pues dirige la energía y nuestras acciones hacia una meta. Les da sentido y motivación. La persistencia brinda continuidad a los esfuerzos y acciones diarias para que lo que pensamos y sentimos sean coherentes y se mantengan alineados y presentes en nuestra rutina diaria. La confianza es el sentimiento que ahuyentará los miedos y vacilaciones, para continuar en el camino trazado o ajustar la ruta, pero sin dejar de avanzar hacia ella.


Entonces, si los pensamientos, las emociones, las acciones son energía, ¿qué mejor que estén alineados y que persigan el mismo fin? Ese es el gran secreto del libro El Secreto, ¿lo leíste? Así se crea la realidad que tanto has soñado...


Y como propongo ser estratégicos, aquí te dejo:


6 sugerencias para estar más presentes en nuestras actividades diarias


1. En la ducha diaria, percibe las sensaciones atentamente. Que tu atención esté en lo que tus sentido perciben.


2. Cuando te alimentes, pon atención plena a los sabores. Evita las pantallas mientras comes.


3. Cuando te ejercites, pon atención a tu respiración, te ayudará a fortalecer la concentración.


4. Haz un auto- chequeo de como te sientes a medio día para conectar con tu cuerpo, mente y emoción.


5. Haz planes, para que sepas que tus acciones y palabras tienen un fin. Para que tus experiencias tengan un sentido.



Te dejo extendida la invitación para que vivas intensa y conscientemente cada día...

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