¿Decepcionada del amor? Cómo enfrentar los malos amores




Si pones oído a las historias de las mujeres que hablan del amor o más bien del desamor, escuchamos frecuentemente expresiones como “no era para mí”, “estoy desilusionada de las relaciones”, “estoy decepcionada del amor”, “no se compromete”, “no sirvo para estar en pareja”, “las relaciones de pareja no son lo mío”, etc.


Entonces, comienzo a mirar a mi alrededor y veo lo común que es que las personas mencionen lo difícil que son las relaciones interpersonales y mucho más las de pareja.


Yo misma puedo decir que mi experiencia en las relaciones de pareja no es mejor porque sea psicóloga. Entonces, ¿por qué tantas separaciones, tanta frustración, tanto fracaso y desazón en los temas del amor?



Pacientes, amigas, yo misma puedo dar fe que esto es complejo y causa dolor, miedo, rabias y se van gatillando mecanismos de defensa para proteger nuestro corazoncito de “fracasos” o al menos lo que nuestro cerebro interpreta como tales.


Nuestro cerebro funciona de una manera muy particular, no sé si te has fijado que pasamos de un extremo a otro, es difícil lograr el término medio o el equilibrio en una situación. Esto se debe a que instintivamente, la mente te aleja todo lo que puede de lo que te daña o que interpreta como perjuicio. Entonces, si ve que eres vulnerable te permite ser lo más ruda e insensible posible como una manera de evitar sufrir. El problema esta en que ningún extremo es bueno, tanto si vives la vida sintiéndote vulnerable como si lo haces con una armadura que no te deja sentir y por lo tanto sufrir. El punto de eso es que al no sentir para no sufrir terminas no viviendo y no sintiendo nada, así como si fueses un zombi en el amor y eso, más temprano que tarde, también te hace sufrir.



A esto me refiero cuando menciono que nuestro cerebro es extremista o pendular, se va de una esquina hasta la otra, lo que sirve en un comienzo, ya que ayuda a salir de la situación original que nos causa dolor, si se perpetúa logra que volvamos a sufrir solo que ahora la percepción es desde la otra esquina.


Es complejo lograr ver esta situación, como psicóloga me resulta más sencillo verlo en mis pacientes, pero no más fácil en mi vida personal. Es decir, todos necesitamos “cierta perspectiva” para apreciar mejor lo que nos pasa.



Mira la vida con perspectiva



Pero volvamos a la pregunta inicial, ¿te sientes decepcionada del amor? Bueno, déjame decirte que si ese es tu caso tengo que darte una mala noticia, la dificultad no es de los otros y mucho menos del amor, el problema está en ti.


Es así porque cuando te decepcionas de las relaciones y del amor, terminas aceptando que te diste por vencida de tus propias capacidades y estrategias para lograr el éxito en el amor. Entonces, finamente, estás decepcionada de ti misma. Lamentablemente, esto es muy difícil de reconocer y menos de aceptar, por lo tanto, desplazamos (usando otro mecanismo de defensa) hacia otro la responsabilidad (el amor).


Como el amor no tiene voz no puede defenderse. Como nos duele preferimos no ver.


No mires hacia el lado, enfrenta cada situación y vencerás.


Entonces, ¿Cómo enfrentar los amores malos?, pues te tengo otra noticia, el amor, el de verdad, no es malo, es pleno, es potente, da alegría, pasión, energía, ganas de vivir, no sufre no te hace sufrir. Sin embargo, todos hablamos de malos amores, por ejemplo, malos amigos, malos pololos, malos padres, etc.


El amor es perfecto, los humanos no. Somos las personas quienes llamamos amor a lo que no lo es. Si tu pareja te engaña probablemente es porque algo en el camino se perdió, partiendo por la comunicación, el respeto y el amor.


Quien ama quiere lo mejor para ese ser amado. Si se da el engaño o la infidelidad entonces algo en la relación falló y ambas partes son responsables. No somos víctimas, creo que hemos elegido esto para poder enfrentar una debilidad y aprender, avanzar en nuestro camino y salir fortalecidos.


Los dichos populares son muy sabios y hay uno que dice que lo que no te mata te hace fuerte, ese es el punto, pero debemos querer que suceda, no pasa milagrosamente.



Entonces, no hay malos amores, existen personas que llaman amor a lo que no es.


Las relaciones son un tema muy interesante ya que gastamos bastante tiempo tratando de mostrarle al otro en qué está equivocado (según nosotros) o buscando que tome consciencia de lo que tiene que cambiar (según nuestra percepción), sin embargo, nadie cambia si no quiere y para que lo desee debe hacerle sentido. Para que esto suceda debe ser el momento justo para que lo perciba. Entonces, cuando nosotros lo vemos, desde nuestra perspectiva y a nuestro ritmo o tiempo el otro no lo ve, no le hace sentido y lo que es peor se siente atacado. Ahí es cuando se arma la discusión porque se siente agredido, cuando la intención es aportar y no atacar.


Esto sucede en general en todas las relaciones humanas, padres e hijos, madres e hijos, entre la pareja, entre compañeros de trabajo, amigos, etc.



Ya te estás dando cuenta hacia dónde apunta la solución. La clave está en amar y respetar al otro tal cual es. Si no lo puedes hacer porque te vulnera, agrede, porque te supera de alguna manera o simplemente no lo toleras, entonces eres tú quien debe apartarse, no es el otro que está obligado a cambiar.


No es sencillo lo que te estoy diciendo, lo sé. Pero la cosa es clara: o aceptas tal cual es, cambias tú o te alejas, pero modificar al otro según tu criterio es un error, desgastante para ambos y conducente a la frustración (rabia) y al fracaso.



Respetar los tiempos del otro,

desde el amor pleno es la clave de las relaciones.


Si sientes que vives en el desamor entonces aquí la clave para revertirlo.


5 Tips para amar plenamente



1. Ámate y ama: debes tener para entregar, por lo tanto, si tu experiencia en el amor está dada desde el sufrimiento analiza cuanto te amas y qué haces para cuidarte, quizás te lleves una sorpresa al descubrir que aumentando tu amor propio instalas las bases de un amor sano hacia otros.


2. Se valiente: gran parte de los fracasos amorosos están dados por inseguridades, como por ejemplo los celos, las desconfianzas y los miedos. Si confías en ti misma podrás confiar en los demás ya que sabes que amándote y confiando en tus capacidades tienes la certeza de que puedes ser feliz sola, sin embargo, eliges a una persona, tu pareja, para vivir con ella y compartir tu felicidad y desde ahí crecer juntos.


3. Acepta tu responsabilidad: en una relación, sin importar cual sea el tipo ni las edades de quienes la viven, no hay un único responsable (para no decir culpable) cuando las cosas van mal, por lo tanto, no gastes tu energía buscando culpables, obsérvate y date cuenta qué pudiste haber hecho diferente, distinto, mejor, si puedes ofrecer las disculpas del caso hazlo y lección aprendida, la próxima lo harás mejor.


4. Suelta: Aquello que no está en tus manos, aquello que depende de otros, aquello que no puedes contralar, ¡suéltalo!, así te aferrarás fuerte, muy fuerte, a ti misma y saldrás adelante con la única persona que siempre estará ahí contigo, tú.


5. Equilíbrate buscando perspectiva: tal como lo hace un artista en la cuerda floja, antes de actuar piensa si eso que harás o dirás es una reacción impulsiva y situada en un extremo de las posibilidades. Si es así, busca opciones o términos medios y verás que poco a poco, acostumbrarás a tu cerebro a actuar desde la reflexión y equilibrio. Para lograrlo, toma cierta perspectiva, mira la situación desde fuera y verás que cuando no está teñida por tantos sentimientos y emociones que nublan la razón es un poco más sencillo.

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