¿Cómo criar a los hijos para que sean felices y buenas personas?



Cuando los hijos nacen los padres comienzan un gran desafío que no termina nunca. ¿Cómo criar a los hijos para que sean felices y buenas personas?, ¿cómo enseñarles o educarlos? ¿qué hacer si les dan pataletas, mienten o golpean? ¿Cuándo y cómo castigar o premiar? ¿cómo ser buena madre o buen padre? o ¿qué es ser buenos padres?


Cuando una hija o hijo nace la mente de los padres se llena de miedos e inseguridades lo que es normal que ya a nadie se le enseña a ser madre o padre y lo que es peor, los hijos no traen un manual con instrucciones. Entonces, ¿cómo criar hijos felices y capaces de enfrentar el mundo?




La primera respuesta se obtiene desde el Aprendizaje Vicario. Es decir, lo que hacemos habitualmente es replicar el modelo de padres que tuvimos. Esto significa que hacemos lo que nuestros padres hicieron con nosotros y en algunas situaciones especiales, hacemos lo contrario a lo que ellos hicieron porque cuando niños lo pasamos muy mal con determinadas situaciones.


Voy a ejemplificar lo que te digo. Si de niños nos leían cuentos al dormir y nos gustaba, probablemente, lo haremos también con nuestros hijos. Inconscientemente les hablamos como nuestros padres lo hacían con nosotros. Si ellos eran buenos para abrazar y hacer cariño nosotros también lo haremos.



Por otro lado, si nuestros padres fueron muy estrictos con nosotros y de niños lo pasamos mal con esto, la tendencia es que probablemente de adultos, al ser padres, seamos flexibles en vez de rígidos para evitar empáticamente que nuestros hijos e hijas lo pasen tan mal como nosotros en nuestra infancia.


La segunda respuesta a ¿cómo criar hijos felices y capaces de enfrentar el mundo? es mediante el desarrollo de las Habilidades Parentales. Todas las habilidades que nos permiten generar una adecuada crianza de los hijos son las “Habilidades Parentales”. Estas capacidades les permiten a los padres dar respuestas lo más adecuadas posibles a las necesidades de los hijos durante la crianza.

El apego (capacidad de apreciar y acercarse al hijo o hija) y la empatía (capacidad de ponerse en su lugar del otro) son las primeras habilidades que los padres y madres desarrollan hacia los hijos. Por ejemplo, cuando nacen se siente una inclinación natural hacia el bebé lo que permite sentir la motivación de cuidarlo, alimentarlo y protegerlo.



Sin embargo, bien dice el dicho que “crecen lo hijos y crecen los problemas”. Esto quiere decir, que en realidad lo que crecen son los desafíos que los padres van enfrentando para criar, para los cuales no están preparados completamente pues los hijos tienen personalidades y experiencias diferentes a la de los padres y, por lo tanto, no necesariamente sabrán qué hacer. Algunos padres leen e investigan, otros piden consejos, algunos buscan ayuda profesional y unos, simplemente, hacen lo que sienten es mejor. ¿Qué es lo correcto?, pues solo el resultado lo dirá.


Cuando los padres llevan a los hijos a mi consulta, procuro que entiendan que lo que sucede habitualmente es que los niños son un síntoma y no el problema. Con esto quiero decir que, lo que la niña o niño hace es mostrar alguna dificultad que los padres o la familia está viviendo.



Sabiendo que los hijos no traen una manual de instrucciones y basada en mi experiencia como profesora, psicóloga y madre, quiero entregarte algunas reglas básicas que te ayudarán en la crianza de tus hijos.



Tips de Habilidades Parentales


Las 3 primeras recomendaciones las considero las más importantes…



1. Respetar los roles: Ser madre o padre implican roles diferentes. La madre es la que entrega nutrición y cariño. El padre, psicológicamente hablando es la ley, por lo que debe poner límites y reglas. Cuando los roles se cambian se genera un desequilibrio en la relación y las niñas y niños comienzan a desobedecer, manipular o desafiar a los padres o a uno de ellos. Todo depende del niño, su edad, y que tan alterados están los roles.



2. Poner límites: Las niñas y niños necesitan de los límites. Saber hasta dónde pueden ir. Desafiar estos límites es parte de la búsqueda y experiencia de aprendizaje. Muchos padres, por amor, dejan ser a sus hijos y no les ponen límites, psicológicamente, esto es un error pues los necesitan para sentirse seguros y respaldados.


3. Amar incondicionalmente: los hijos necesitan saber que más allá de sus errores y equivocaciones los padres los amarán siempre, incondicionalmente. Cuando se les dice que si no se portan bien no los van a querer o les dejan de hablar porque están enojados, los niños sufren mental y emocionalmente. Reciben el siguiente mensaje: “el amor de la madre o del padre tiene condiciones y puede perderse”, lo que genera miedos e inseguridades muy fuertes, marcándolos en la seguridad con que enfrentarán el mundo o los harán rebeldes y agresivos como una manera de revelarse al condicionamiento.



Ahora, seamos prácticos


4. Premio y castigo: Es bueno que los niños aprendan lo que es bueno o malo. Esto es el desarrollo moral e inicia a los 4 años. Cuando son pequeños, se recomienda castigar a los niños 1 minuto por año de vida. Entonces si tiene 5 años su castigo dura 5 minutos. ¿Cómo castigar? Poniéndolo en la silla del castigo si que se pare de ahí ni hable. Premiar siempre que haga la conducta que quieres reforzar de manera que pueda distinguir que los actos tienen consecuencias positivas y negativas.




5. Dejar que explore el mundo: Por las propias inseguridades y miedos de los padres, e incluso por apegos sobreprotectores muchas veces impiden que las niñas y niños exploren el mundo. No dejan que gateen porque se pueden enfermar o no permiten que se suban a un árbol porque se puede caer, etc. Lo que estos comportamientos hacen es impedir que vivan, disfruten, aprendan y peor aún perciben el mundo como un lugar riesgoso y temible, en vez de entretenido y desafiante.



6. Comunícate: Considerando su edad siempre habla con ella o él para que sepa tus motivos al tomar decisiones, o lo que sientes o piensas. Adecua el mensaje a su capacidad de entendimiento, pero no dejes de hablarle. De bebé desarrollara su lenguaje y capacidades. En la infancia comprenderá que las decisiones son tomadas racionalmente, que hay motivos justificados y que no son arbitrarias o por molestar. En la juventud les acercará y ayudará en su desarrollo de la personalidad. Transversalmente les hará sentir amados, seguros y con un piso emocional para desarrollarse como persona.


Estas y muchas otras acciones puedes desarrollar para ser mejor como madre o padre. Lo que importa es que veas a tu hija o hijo como el ser único que es, que lo escuches y observes, ellos siempre dan pistas de crianza y que lo ames mucho para que sea un adulto feliz.


Si tienes dudas o deseas apoyo en el desarrollo de tus habilidades parentales, contáctame, estaré feliz de apoyarte en esta bella tarea de ser madre.

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